Resumen de los principales conceptos que expongo en mis artículos y conferencias - Polan Lacki


Una reflexión introductoria. No conozco ninguna experiencia exitosa de erradicación de la pobreza rural que haya sido lograda a través de gobiernos populistas travestidos de “generosos” amigos de los pobres. La pobreza rural solo podrá ser erradicada a través de una educación instrumental/funcional que esté deliberadamente orientada a desarrollar las potencialidades latentes de los educandos para convertirlos en eficientes solucionadores de sus problemas personales, familiares, laborales y comunitarios.


Durante los 48 años de mi largo ejercicio profesional como ingeniero agrónomo extensionista he buscado respuestas a la siguiente pregunta: si en el agro de todos los países latinoamericanos tenemos tan envidiables y extraordinarias potencialidades para producir alimentos, riquezas e ingresos familiares (en  muchas regiones pudiendo producirlos durante los 365 días del año) ¿por qué tenemos tantos agricultores tan pobres, y por qué siguen siendo pobres aún cuando sus gobiernos les proporcionan tierra, animales de producción, herramientas e insumos modernos? La respuesta más convincente que he encontrado es la siguiente: tenemos tanta pobreza en el campo porque nuestro sistema de educación rural no les proporcionó los conocimientos y procedimientos mínimos para que ellos puedan practicar una agricultura más eficiente, más productiva e “incrementadora” de sus ingresos familiares. Entonces, si la "problemática" de fondo de la  pobreza rural reside en no saber cómo generar más riquezas e ingresos, la solución de fondo no puede y no debe ser otra. Ella debe consistir en proporcionar a las familias rurales nuevos conocimientos, habilidades/destrezas/aptitudes, principios, valores, actitudes y comportamientos, acordes a las necesidades del mundo rural moderno, globalizado y altamente competitivo. Teniendo en cuenta que los recursos productivos que ellos utilizan, sean propios o de terceros, suelen ser  escasos es necesario empezar enseñándoles a producir más y mejor con menos recursos, practicando una “eficientización” gradual y progresiva  en los procesos de producción, administración rural y comercialización; priorizando la introducción de aquellas muchas y muy eficaces soluciones, de bajo o cero costo. La factibilidad y eficacia de e stas soluciones graduales que proponen partir de lo posible para llegar a lo deseable, están ampliamente descritas y técnicamente fundamentadas en el libro ”Desarrollo agropecuario: de la dependencia al protagonismo del agricultor” que está disponible, en forma gratuita, en las páginas web: www.PolanLacki.com.br/agroesp

www.fao.org/docrep/010/ai006s/ai006s00.htm

¿Cuál es la causa más profunda de la pobreza rural?


Partiendo de la premisa de que el subdesarrollo rural es consecuencia de la inadecuación, insuficiencia y obsolescencia de conocimientos y competencias, son los educadores rurales y sus respectivas instituciones quienes deben asumir este desafío de adecuar la pertinencia/relevancia/aplicabilidad de los contenidos curriculares, modernizar los métodos pedagógicos  y mejorar la calidad de nuestro disfuncional y anacrónico sistema de educación rural. Me refiero clara y objetivamente a las siguientes instituciones:


  1. las facultades de educación/pedagogía/escuelas normales/institutos de formación docente que forman los maestros de la educación básica

  2. las escuelas primarias/fundamentales rurales en las cuales estudian prácticamente todos los futuros productores y trabajadores rurales

  3. las facultades de ciencias agrarias que forman los principales agentes de modernización de la agricultura y de la ganadería

  4. los servicios públicos y privados que brindan asistencia técnica a los productores rurales


Mejorar la calidad educativa no necesariamente requiere de altas decisiones políticas o de recursos adicionales


Tal como está descrito en las referencias bibliográficas adjuntas a este texto, muchas de las antiguas y crecientes disfuncionalidades, debilidades e inercias instaladas en estas cuatro instituciones podrían y deberían ser evitadas, corregidas y/o eliminadas por los propios directores y profesores o extensionistas de dichas instituciones. Porque su corrección no siempre ni necesariamente requiere de recursos adicionales a los que ya están disponibles en dichas instituciones, ni de altas decisiones políticas de los ministerios o secretarias provinciales/departamentales de educación. La tarea de adecuar estas instituciones a las necesidades y prioridades de los habitantes rurales es mucho más educativo-gerencial que político-financiera; por esta razón ella puede ser realizada por los educadores y no necesariamente por los políticos. Si los propios directores y educadores de estas instituciones no asumen este protagonismo en la ruptura de la inercia instalada en el sistema educativo rural, nadie lo hará. Y en tal caso, los habitantes del campo seguirán siendo pobres y subdesarrollados; por más tierra, maquinaria, riego, créditos, refinanciaciones y condonaciones de deudas, subsidios, insumos y garantías de comercialización que los gobiernos eventualmente les proporcionen. Prueba de ello es que durante los últimos cincuenta años los gobiernos de todos los países latinoamericanos han ejecutado  grandes y muy costosos programas de erradicación de la pobreza rural que fracasaron exactamente porque nuestro sistema educativo rural no cumplió de manera satisfactoria con su cometido. Me refiero al objetivo de desarrollar las potencialidades  latentes de las familias del campo para que ellas estén aptas a evitar, corregir y/o eliminar las ineficiencias y distorsiones  que ocurren con mayor frecuencia en sus hogares, fincas/parcelas, comunidades y mercados rurales.

 

La causa más profunda del subdesarrollo agrícola y rural está silenciosamente instalada en el sistema de educación. Para confirmarlo:


--- basta con analizar nuestros aún bajísimos rendimientos promedio por unidad de tierra y de animal

---constatar que dichos rendimientos son consecuencia directa de las ineficiencias, generalmente elementales y primarias, que la gran mayoría de los productores rurales comete

---observar que los agricultores  siguen cometiendo dichos errores, principalmente, debido a la insuficiencia/obsolescencia de los conocimientos que poseen y a la falta de espíritu asociativo/solidario con sus vecinos. En muchos casos apenas dominan aquellos saberes agrícolas de antaño que heredaron de sus padres y abuelos, con los cuales ya no es posible sobrevivir económicamente en la competitiva agricultura del mundo moderno y globalizado

---constatar que muchos productores rurales están empobrecidos y endeudados, no necesariamente porque no hayan tenido acceso a los factores materiales y financieros de producción (propios o de terceros), sino porque la mano de obra, la tierra y los animales que ya utilizan tienen bajísima productividad y consecuentemente mínima capacidad para generar riquezas e ingresos familiares, fundamentalmente por falta de conocimientos y actitudes que favorezcan su autodesarrollo. Y todo esto ocurre porque nuestras instituciones educativas rurales no les enseñaron cómo aplicar, de manera correcta, las medidas necesarias: para aumentar los rendimientos por hectárea y por animal, para reducir los costos por kilogramo producido, para mejorar la calidad de sus cosechas, para diversificar y reconvertir los rubros/especies que producen, para reducir las pérdidas durante y después de la cosecha (físicas y de calidad) y para obtener mejores precios en la venta de sus excedentes al incorporarles valor y al comercializarlos con menor intermediación. Este es el problema de fondo que no podemos seguir subestimando y mucho menos ignorando .


Las ineficiencias que los propios agricultores podrían eliminar, si recibiesen una adecuada formación y capacitación, son las siguientes:

 

Primera y segunda ineficiencias. Los productores rurales son víctimas de su propio individualismo el cual los conduce al fracaso económico, entre otros motivos, porque: a) adquieren los insumos siempre en forma individual, en pequeñas cantidades, con alto valor agregado y del último eslabón de una larga cadena de intermediación; b) al comercializar sus cosechas hacen exactamente lo contrario, es decir, venden al primer eslabón de dicha cadena, al por mayor, sin incorporarles valor agregado; además los venden en la peor época del año, cuando todos los agricultores necesitan vender para quitar sus deudas y aparentemente pocos desean comprar. Esto significa que, por falta de un elemental asesoramiento técnico-gerencial, están perdiendo dinero en estas dos importantes etapas de su negocio agrícola; porque, innecesariamente, están compartiendo sus escasas ganancias con demasiados intermediarios. Muchos de éstos podrían ser eliminados de las cadenas agroalimentarias si los agricultores fuesen orientados a organizarse en forma solidaria para encargarse ellos mismos de la ejecución de algunas actividades anteriores a la siembra y posteriores a la cosecha. c) adicionalmente suelen endeudarse al hacer inversiones individuales en maquinaria sobredimensionada y de muy alto costo (por ejemplo sembradoras y cosechadoras ) que utilizan pocos días al año. Este individualismo debería haber sido desestimulado en las actitudes y comportamientos de los niños cuando ellos frecuentaron las escuelas primarias/fundamentales rurales; desafortunadamente dichas escuelas no lo hicieron y siguen no haciéndolo.


Tercera ineficiencia.   Aún cuando sus recursos productivos son escasos y no existen severas adversidades/restricciones climáticas, paradójicamente muchos agricultores mantienen la tierra, los animales y la mano de obra con muy baja productividad y/o subutilizados o improductivos durante largos períodos al año; mientras tanto se quejan de que necesitan tener más tierra y más animales. Si los recursos son escasos, con mayor razón las familias rurales deberán ser capacitadas para saber utilizarlos en la plenitud de sus potencialidades productivas y generadoras de ingresos.


Cuarta ineficiencia. Según los datos estadísticos de la FAO los rendimientos que, en promedio, los productores latinoamericanos obtienen por unidad de tierra y de animal son muy inferiores a los que ellos podrían alcanzar si recibiesen un asesoramiento técnico acorde a los recursos productivos que los productores rurales realmente poseen en sus fincas. Analicemos apenas dos ejemplos que demuestran que el éxito económico de los productores rurales depende mucho más de conocimientos adecuados que de créditos abundantes:

 

a)  En la agricultura nuestros rendimientos promedio podrían ser duplicados, triplicados y en ciertos casos hasta cuadruplicados, si los productores rurales estuviesen debidamente capacitados para aplicar de manera correcta aquellas tecnologías que, para ser adoptadas, no necesariamente requieren de recursos adicionales a los que ya están disponibles en las fincas. En el caso del frejol/frijol, uno de los cultivos más tradicionales y más importantes en la dieta de los latinoamericanos, estamos cosechando, en promedio, menos de 900 kilogramos por hectárea. Si dividimos estos 900.000 gramos por las 225.000 matas que normalmente deberíamos tener en una hectárea de tierra, llegamos a la sorprendente conclusión de que cada mata de esta leguminosa está produciendo apenas 4 gramos de frijoles lo que en promedio corresponde a 14 granitos, que a su vez corresponden a dos vainas de frejoles por planta. Este bajísimo rendimiento ocurre porque los agricultores, otra vez por falta de un elemental asesoramiento técnico, ni siquiera utilizan aquellas tecnologías más sencillas que todos ellos podrían adoptar (no hacen el test de germinación, no regulan la sembradora,  no siembran en la época, densidad y profundidad adecuadas, no hacen rotación de cultivos para evitar la incidencia de plagas y enfermedades y no eliminan las malezas antes que estas dañen el cultivo. Es interesante observar que ninguna de estas tecnologías más productivas tiene costos adicionales a las tecnologías equivocadas que la mayoría de los productores de frejol está utilizando. Si ellos adoptaran de manera correcta apenas estas medidas “eficientizadoras”, podrían elevar la productividad;  y gracias a este primer y gradual incremento, en las próximas siembras dispondrían de recursos, generados en sus propias parcelas, para adquirir semillas mejoradas, fertilizantes y pesticidas; con ello probablemente podrían triplicar sus actuales rendimientos. La gradualidad en la introducción de innovaciones es la estrategia pragmática y realista que permite autogenerar dentro de las fincas/parcelas ( en vez de obtener de los bancos ), los recursos para la adquisición de los insumos de mayor costo, los que deberían ser utilizados como complementos en las etapas más avanzadas de tecnificación.

 

b) Algo similar ocurre en la producción animal. En promedio, las hembras de nuestros rebaños vacunos tienen su primer parto a los 40 meses de vida, pudiendo tenerlo antes de los 25 meses y las vacas adultas tienen una cría cada 20 meses pudiendo tenerla cada 13 meses. Esto significa que las primerizas ocupan la tierra escasa durante 15 meses sin producir ni un ternero ni un litro de leche; y las vacas adultas, entre una parición y otra, descansan durante 7 meses totalmente improductivas. La tasa de extracción/o saca es del 15% al año pudiendo ser del 25%. Cada novillo ocupa/requiere una hectárea de pasturas para producir 70 kilogramos de carne al año; cada vaca ocupa en promedio una hectárea de tierra para producir 4 litros de leche al día. Todos estos bajísimos indicadores zootécnicos son consecuencia de que los vacunos están muy hambrientos; no necesariamente por falta de crédito para adquirir raciones balanceadas, sino por falta de pasturas y raciones que los propios ganaderos podrían y deberían producir en las propias fincas; si tuviésemos un sistema de educación rural funcional, pragmático y orientado a solucionar problemas y no a “problematizar” las soluciones. Entonces,  si el productor tiene más vacunos que pasturas y raciones para alimentarlos adecuadamente, sería más conveniente vender algunos de sus animales. Y con el dinero obtenido mejorar el rendimiento y la calidad de las pasturas, fertilizándolas y dividiéndolas en piquetes para adoptar el pastoreo rotativo, producir sus propias raciones balanceadas, adquirir vacunas, sales minerales y antiparasitarios. Por falta de una adecuada capacitación muchos ganaderos no se dan cuenta de que, económicamente, es más conveniente: 1)- tener una vaca genéticamente mejorada, desparasitada y bien alimentada en base a buenas pasturas y raciones producidas con los ingredientes cosechados en sus propias fincas para que produzca 20 litros de leche de buena calidad al día, que 2) mantener en la finca 5 vacas hambrientas, con mastitis y llenas de ecto y endoparásitos, que en conjunto producen los mismos 20 litros de leche pero de mala calidad y obtenido con alto costo por litro producido.


Quinta ineficiencia. Muchos agricultores no diversifican la producción y no distribuyen/difieren las siembras en distintas fechas/etapas; al no hacerlo se exponen a mayores riesgos de clima, enfermedades/plagas y mercadeo, que podrían ser fácilmente minimizados por ellos mismos. A propósito, si el clima lo permite, los agricultores, especialmente los pequeños, deberían reemplazar sus tradicionales monocultivos o "bicultivos" de granos básicos, que les proporcionan apenas uno o dos ingresos al año, por una canasta de rubros/especies de ciclo vegetativo más corto que generen alimentos para sus familias y sus animales, además de pequeños ingresos, durante los 365 días del año. Con tal diversificación en la producción de alimentos y en la generación de ingresos familiares, adicionalmente, se emanciparían de la dependencia de los créditos y evitarían el endeudamiento.

 

Sexta ineficiencia. Producen especies/rubros tradicionales que al ser de muy baja densidad económica rinden muy bajos ingresos por hectárea (yuca/mandioca, papa, calabaza, camote, frejol, maíz y otros granos básicos). Los productores rurales, muy especialmente los minifundistas, deberían ser asesorados técnicamente para que sepan hacer una correcta y prudente reconversión productiva; con el propósito de que pasen a producir rubros diferenciados y de mayor valor en la comercialización al ser vendidos a consumidores de poder adquisitivo más alto. Por ejemplo: deberían producir frutas y hortalizas más sofisticadas como fresas/frutillas, piñas, chirimoyas, melones, granadillas, pitayas/pitahayas, lichias, higos, tomates cereza, champiñones, espárragos, brócolis y alcachofas, maíz para choclo, frejol y arveja para consumir frescas (como chauchas), miel de abejas, vegetales/huevos/pollos producidos sin agroquímicos, huevos de codornices, lechones con producción programada para épocas de fiestas, flores y plantas ornamentales, condimentos y plantas medicinales, etc. Debido a que la mayoría de los agricultores tiene pequeñas superficies de tierra, con más razón deberían ser orientados a reemplazar, en forma gradual y prudente, para no exponerse a riesgos innecesarios:

----los cultivos extensivos y de bajo valor económico, cuyos productos son consumidos por  los pobres

---- por otros cultivos más intensivos y más rentables, que son consumidos por los ricos.

Séptima ineficiencia. Sufren importantes pérdidas en la cosecha y posteriores a ella (ya sean físicas o de calidad), que podrían ser evitadas si los agricultores recibiesen una adecuada capacitación en el calibraje de las cosechadoras y en técnicas de almacenaje para evitar los daños ocasionados por micotoxinas y/o por la incidencia de gorgojos y roedores.

Octava ineficiencia. No adoptan medidas elementales de procesamiento inicial de las cosechas antes de comercializarlas: lavarlas/limpiarlas, clasificarlas, secarlas, fraccionarlas y cuando sea posible envasarlas. Utilizando la mano de obra familiar podrían hacer un “maquillaje” tan elemental y sencillo como el que hacen los supermercados antes de vender las frutas, hortalizas, frejoles/lentejas/garbanzos, raíces y tubérculos, etc. Si los empleados de los supermercados pueden ser capacitados para saber hacer un maquillaje tan sencillo porque las familias rurales no pueden ser capacitadas para hacerlo?

Novena ineficiencia.  Por razones de facilismo, falta de espíritu asociativo con sus vecinos y hasta por ingenuidad, los agricultores se encargan apenas de la etapa más pobre del negocio agrícola, de la más riesgosa y de la que exige más trabajo, que es la etapa de producción propiamente dicha. Y  delegan/regalan a otros integrantes de las cadenas agroalimentarias la ejecución de las etapas ricas del negocio agrícola. Es decir, aquellas que ocurren antes de la producción (como por ejemplo preparar las raciones balanceadas utilizando los componentes cosechados en sus propias parcelas ) y las que ocurren después de concluida la etapa de producción propiamente tal ( procesamiento y comercialización ). Al dedicarse apenas a la etapa de producción no logran apropiarse de la tajada más grande de las riquezas que ellos generan en sus fincas; y por esta razón quienes, en muchos casos sin merecerlo, se apropian de dicho valor agregado son los otros integrantes de las cadenas agroalimentarias.

En resumen, una conclusión que para muchas personas podrá sonar como sorprendente y/o hasta equivocada.

Al contrario de lo que suelen afirmar, quienes no han adquirido un conocimiento vivencial (directamente en terreno) de la realidad cotidiana de los productores rurales y del negocio agrícola, la pobreza rural no necesariamente es provocada:

a. por los supuestos “enemigos externos” tales como el colonialismo, el imperialismo, el FMI, el Banco Mundial, la globalización, el neoliberalismo, los tratados de libre comercio; ni por los subsidios y medidas proteccionistas que adoptan los países ricos y desarrollados en beneficio de sus agricultores. Estos supuestos enemigos externos tienen una incidencia mínima, por no decir nula, en el éxito o en el fracaso económico de la gran mayoría de los productores rurales

b. tampoco es provocada por los gobiernos de los países latinoamericanos cuando no proporcionan a nuestros agricultores, las pseudo ayudas paternalistas, tales como distribución de créditos y posteriores refinanciaciones y condonaciones de deudas, subsidios, maquinaria y herramientas, pies de cría, semillas y otros insumos modernos y no les garantizan la comercialización de sus cosechas. Estos nefastos engaños populistas más bien están destruyendo la dignidad de las familias rurales y estimulando el ocio y la mendicidad.

Basta con analizar, sin prejuicios, las nueve ineficiencias recién descritas que son cometidas por la mayoría de los agricultores y ganaderos, para darnos cuenta que para corregirlas no se requiere eliminar los supuestos causantes de la pobreza rural recién descritos en los puntos a y b. Porque dichos errores son provocados fundamentalmente por la insuficiencia y/o inadecuación de conocimientos, habilidades, principios, valores, aspiraciones y actitudes más proactivas y solidarias, que el sistema de educación rural no proporcionó a los niños, jóvenes y adultos rurales. Es debido a las nueve ineficiencias recién descritas que sus costos por kilogramo producido se vuelven innecesariamente muy altos y los precios por cada kilogramo que ellos comercializan se vuelven innecesariamente muy bajos. Es en virtud de la conjugación de estas dos variables ( costos de producción y precios obtenidos en su comercialización ) que los agricultores suelen recibir apenas entre el 15 y el 20% de los precios que los consumidores pagan por los productos agrícolas, después que estos son mínimamente procesados o “maquillados”, en los supermercados, fruterías, verdulerías, panaderías y carnicerías. En buena medida estas ineficiencias podrían ser  eliminadas por los propios agricultores.......si las instituciones de educación rural les hubiesen enseñado a hacerlo.

Es por todas estas razones que las soluciones para erradicar la pobreza rural no hay que seguir buscándolas  en las ventanillas de los bancos ni en las altas esferas de decisiones políticas de los ministerios de hacienda/finanzas, sino que en los pupitres de las cuatro instituciones educativas anteriormente mencionadas en este artículo. Sus programas educativos deben estar pragmáticamente orientados al deliberado propósito de formar, capacitar, profesionalizar, empoderar y desarrollar el espíritu emprendedor y asociativo/solidario (con sus vecinos). Todo esto para que los propios agricultores, y no el retórico e ineficaz paternalismo gubernamental, puedan convertirse en eficientes solucionadores de sus problemas de producción, de administración rural, de procesamiento y de comercialización. El qué y el cómo hacer para adecuar los programas de las instituciones educativas rurales, a  las necesidades más inmediatas de los agricultores, está descrito en los textos abajo indicados, que están disponibles, en forma gratuita,  en la  sección “Artículos del autor” de la página web www.polanlacki.com.br

A) Textos con recomendaciones para adecuar los contenidos curriculares de las  escuelas fundamentales/primarias rurales:

----El fracaso de una educación, rural y urbana, que ofrece "el circo antes del pan"

----Buscando soluciones para la crisis del agro: ¿en la ventanilla del banco o en el pupitre de la escuela?

----La educación y el subdesarrollo rural:¿Jardines Colgantes de la Babilonia o huertas familiares?¿Enseñar lo exótico o lo UTIL y APLICABLE?

B) Textos con recomendaciones concretas para que las facultades formen agrónomos, veterinarios y zootecnistas más creativos, ingeniosos y pragmáticos que tengan real capacidad teórico-práctica para formular y ejecutar soluciones acordes a los recursos que los agricultores realmente poseen:

---La formación de profesionales para profesionalizar a los agricultores.......... y para el difícil desafío de "producir más y mejor con menos recursos"

---Educación agrícola superior: la urgencia del cambio

C) Textos con recomendaciones para mejorar el desempeño de los extensionistas y la eficacia de los servicios de asistencia técnica y extensión rural:

---Qué haría yo si, 40 años después, volviese a ser extensionista?

---Una nueva capacitación para el desarrollo rural ¿gastar en actividades o invertir en resultados? ¿problematizar las soluciones o solucionar los problemas?

D) Y finalmente el artículo, titulado “El dilema de la educación en América Latina: ¿someterse a los sindicatos de profesores o inspirarse en los campeones mundiales en excelencia educativa?” Este texto contiene recomendaciones para mejorar la muy politizada, teórica y abstracta formación que las facultades de educación/pedagogía, escuelas normales e institutos de formación docente están proporcionando a los futuros maestros de las escuelas fundamentales/primarias. En ellas reside el origen/inicio de una larga cadena de distorsione y debilidades educativas que se irradian a los tres niveles de la educación formal rural y a la educación no formal ( servicios de extensión agrícola ).